Endemol constituye un equipo mundial de creativos

    El ex componente de La Trinca, José María Mainat, alto mandatario y ex accionista de la productora de programas de televisión Gestmusic Endemol, ha sido nombrado miembro del nuevo equipo directivo mundial de la multinacional holandesa Endemol, filial de Telefónica.


     Este grupo de expertos, que se reunió por vez primera los pasados 21 y 22 de junio en Barcelona, ha fijado sus objetivos en la creación de una nueva generación de programas de entretenimiento.


     Además de Mainat, pertenecen a este equipo Mike Morley, director ejecutivo de programación y licencias de Endemol; el productor italiano Marco Bassetti; el británico Peter Bazalgette; Boris Brandt, director de Endemol Germany; Stéphane Courbit, director de Endemol France; el presidente de Endemol USA, David Goldberg; el director holandés Paul Römer y Stephan Sing.


     Con motivo del nombramiento de Mainat, la empresa emitió un comunicado en el que el catalán Joaquín Agut, presidente de Endemol, muestra su entusiasmo por los “nuevos ingresos que generará en todo el mundo” la aportación creativa de este grupo de directores.


     Agut lleva en el cargo poco más de seis meses. Fue nombrado por el mandamás de Telefónica, Cesáreo Alierta, tras su paso por Terra, donde su nefasta gestión es aún recordada y motivo de vitriólicos comentarios en la prensa.


     Sin ir más lejos, el pasado domingo un diario de Madrid lo calificaba de “tan inexperto en las nuevas tecnologías como incompetente en el manejo de los asuntos básicos de una empresa”.

Lacalle seguirá al frente de los salones feriales del Consorcio de la Zona Franca

    Manuel Royes, el nuevo delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca, ha decidido que Enrique Lacalle continúe al frente de los pujantes salones inmobiliarios y logísticos que creó el Consorcio durante los últimos años.


     Un experto en temas inmobiliarios explica la permanencia del político popular en los términos siguientes.


     “Enrique Lacalle es un personaje entrañable y allí donde ha estado siempre ha hecho amigos. Durante su mandato ha mantenido excelentes relaciones con todas las administraciones, sin importarle el color político. Y esto, en los tiempos que corren, es un mérito indudable.


     Royes podía haberlo destituido para colocar a alguien de su cuerda. Pero ha preferido mantenerlo, lo que le honra porque pone la institución por encima de las disputas políticas.


     Tampoco puede olvidarse que los salones son una obra personal e intransferible de Lacalle. El impulso que han tomado y la gran afluencia de empresas e instituciones se deben a sus gestiones personales.


     Si prescinden de sus servicios, podría darse el caso que Lacalle ofrezca la organización de los salones a cualquier otra feria, la madrileña Ifema por ejemplo. Con seguridad la mayor parte de las empresas asistentes a estas ferias le seguirían. Y los salones del Consorcio se quedarían vacíos, sin clientes.”

Ramón Adell, reelegido presidente de la Asociación de Directivos

    La Asociación Española de Directivos (AED) ha renovado el mandato de presidente de Ramón Adell Ramón, catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, abogado, censor jurado de cuentas y analista financiero. Adell fue designado por vez primera máximo rector de la entidad en el año 2000.


     La AED, cuyo presidente de honor es Isidro Fainé, director general de La Caixa, agrupa a 1.200 directivos de diversos sectores empresariales. La institución organiza anualmente más de 60 encuentros, conferencias, foros sectoriales, jornadas y coloquios en Barcelona y Madrid.

Doble vicepresidencia del consejo

    Rafael Español aludió también a la ampliación de capital que se va a poner en marcha. Supone una considerable inyección de recursos frescos para afrontar las inversiones en curso así como para robustecer el balance de la empresa.


     La operación se considera ya un éxito redondo, puesto que los accionistas de referencia se han comprometido a aportar el grueso de la suscripción y algunos de ellos han ofrecido incluso suscribir un número adicional de títulos.


     Durante la sesión se anunciaron varios cambios en la composición del consejo. Joan Majó, el flamante director general de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió, presentó la renuncia al puesto de vicepresidente que ocupaba en La Seda, si bien sigue de consejero.


     Para sustituirle en el cargo se nombró a Joan Castells Trius, supremo jerarca del grupo asegurador Fiatc. Además, se instituyó una segunda vicepresidencia, para la que se designó a Fernando Freire Sousa, del grupo portugués Imatosgil Investimentos. Esta firma es uno de los principales accionistas de La Seda, con un 11% del capital.


     Así mismo, se dio entrada en el consejo a un nuevo vocal, el ciudadano andorrano Francesc Robert Ribes, en nombre de otro accionista relevante, la sociedad PC Siglo XXI Inversiones Bursátiles, poseedora del 12% de La Seda.


     Para el acto de la junta general, PC Siglo XXI confirió su representación a Rafael Español, signo evidente de la confianza que le merece su gestión.

La Seda, hacia las 180.000 toneladas de polímero pet

    Ayer se reunió en El Prat de Llobregat la junta general de La Seda de Barcelona. Tanto el presidente del consejo, Rafael Español, como el director general, José Luis Morlanes, se mostraron eufóricos sobre el proyecto estelar que la compañía tiene entre manos y en el que han depositado sus más firmes esperanzas.


     Se trata de la ampliación de la planta de polímeros pet que, si todo sale como está programado, entrará en servicio a finales del presente año o comienzos del siguiente.


     Las nuevas instalaciones elevarán la capacidad total desde 115.000 a 180.000 toneladas. La Seda pasará a ser con ellas uno de los seis mayores productores europeos de pet.


     Es éste un material cuyo consumo aumenta sin cesar y encuentra aplicaciones crecientes en el envasado de numerosos artículos como zumos, lácteos y cervezas.


     Paralelamente, La Seda incrementará hasta las 25.000 toneladas su capacidad de elaboración de fibras técnicas con un alto valor añadido, entre ellas fibras antiácaros, retardantes del fuego y de usos higiénico-sanitarios, a las que también aguarda un gran porvenir.


     La Seda culmina de este modo la compleja reconversión que ha realizado en los últimos años y se dispone a abordar el futuro inmediato asentada sobre los citados dos pilares, sólidos y prometedores.

Dificultades para la supervivencia de las empresas medianas del lujo

    Otras firmas de la industria francesa del lujo que se encuentran en apuros son el joyero Poiray y el grupo Haviland, productor de porcelanas de Limoges desde 1842. Uno y otro se declararon en bancarrota el mes pasado.


     Asimismo es delicada la situación de Lalique, fabricante de cristalerías, y Charles Jourdan, de zapatos.


     Según el diario británico, toda esta retahíla de desgracias que afectan a empresas antaño pujantes tiene una característica común.


     Se trata de la dificultad de las compañías de talla mediana para sobrevivir en el seno de una industria del lujo que está dominada por un racimo de conglomerados como LVMH y PPR en Francia, o Richemont en Suiza.


     Sin disponer de la potencia de fuego de la distribución global y los copiosos recursos financieros de los gigantes del ramo, las empresas de talla menor han sido incapaces de mantenerse a flote después de tres años de mercados a la baja como consecuencia de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Apuros crecientes de la alta costura francesa

    La prensa internacional reseña las empresas de alta moda que atraviesan dificultades económicas. La última que se ha incorporado al repertorio de víctimas de la crisis es la otrora famosa Balmain, que vistió a celebridades como Katherine Hepburn y Brigitte Bardot.


     Tres filiales de Balmain han tenido que acudir con sus libros al juzgado en solicitud de suspensión de pagos. Entretanto, un fondo de inversiones ha abandonado a su suerte a la casa matriz, que pugna por encontrar un caballero blanco que le inyecte dinero líquido para salir del apuro.


     Por su parte, Lanvin, que durante más de un siglo fue la decana de la alta moda francesa, se ve sumida en las congojas de una reestructuración financiera a fin de hacer frente a sus deudas.


     Por último, el modisto Emmanuel Ungaro, sumido en fuertes agobios crematísticos, tuvo que cancelar su desfile de modelos de verano por vez primera en cerca de 40 años.

Royes ya manda en el gran tinglado de Zona Franca

    Ayer por la mañana se presentó oficialmente el nuevo delegado del Estado en el Consorcio de la Zona Franca, el socialista Manuel Royes, sustituto del popular Enrique Lacalle.


    Royes recoge el testigo de una corporación que navega a una velocidad de crucero de 32 millones de euros de beneficio anual y que tiene una pléyade de proyectos inmobiliarios en marcha.


     La actividad del Consorcio maneja cifras de negocio multimillonarias y abarca sectores tan calientes y especulativos como la promoción de naves industriales y edificios de oficinas.


     A Royes, en definitiva, le ha tocado un puesto por el que pugnaban docenas de ciudadanos del PSC. Es un cargo muy atractivo, probablemente tanto como la gerencia de urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona. Las razones de este atractivo son evidentes.

Salarios de hasta 4,3 millones anuales

    El anunciado nombramiento de Carlos Solchaga y demás acólitos en el máximo órgano de gobierno de Telefónica es el caballo de Troya, el principio de una entrada en tromba en los consejos de los ex monopolios, empresas hoy completamente privadas.


     Luego vendrán Repsol y Endesa. Y muy probablemente el BBVA, donde campa a sus anchas Francisco González, enemigo público número uno de Miguel Sebastián, el asesor económico de Rodríguez Zapatero.


     Los actuales presidentes están cometiendo el grave error de creer que dando entrada a algún paniaguado del Gobierno consiguen el blindaje de sus poltronas de posibles hostilidades.


     Solchaga y compañía no se conforman con 175.000 euros. Aspiran a mucho más. Ellos quieren el premio gordo, es decir, la presidencia o una consejería delegada. “¿Por qué conformarme con 175.000 euros si puedo llevarme cada año 2,29 millones en Telefónica o 4,3 millones en Repsol?”


     A Solchaga le ofrecieron semanas atrás la embajada en Washington, pero la rechazó. El cargo de embajador será todo lo distinguido que se quiera, pero en punto a remuneraciones, es calderilla comparado con las mamandurrias transcritas.


     Solchaga va a por el premio gordo. Una vez que sea nombrado consejero, lo tendrá al alcance de la mano.

Chollos y prebendas

    ¿Hay alguna razón de peso para que los socialistas quieran desembarcar en estos consejos de administración? Podría argumentarse que lo hacen por amor al arte y espíritu de servicio y sacrificio. Pero la realidad es más prosaica.


     La razón de peso es el poder que confieren los codiciados puestos y la paga que reciben sus afortunados ocupantes.


     Echando por lo bajo, en estas compañías los consejeros que menos cobran se llevan 175.000 euros por una decena de reuniones al año, esto es, por calentar la silla diez veces, decir amén a todo lo que proponga el presidente y a cobrar, que son dos días.


     Además, la influencia y los privilegios que tienen los vocales de los ex monopolios, llámense Telefónica, Endesa o Repsol, son impresionantes. Vayan donde vayan, las puertas se les abren de par en par.

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